24.7.09

Alguna vez tuve un gato

Cuando era pequeño, tuve un gato que hice que actuara como un perro, volara como un colibrí y mugiese como una vaca.
Ese era un animal distinto a cualquier otro, no tenía nombre ni nada parecido.
Un día salió a pasear para conocer el mundo. Sólo conocía el jardín y el cielo, a veces nublado, a veces despejado.
Su primer día fuera de la casa, volvió a la media hora.
Cinco veces salió, y ese ultimo día en que todos daban por seguro que volvería, volvió igual que cualquier día.
Pasaron cinco años en dos días y mi mascota murió.
Un día antes de su muerte, yo salí a pasear con él toda la tarde.
En la noche, él volvió solo y nadie supo que pasó conmigo, pero todos se enteraron de la partida de mi mascota.

18.7.09

Recuerdos sonantes

A veces te recuerdo, y pienso que te extraño. Pero al pensar en eso, no recuerdo quien eres, no recuerdo como eras, ni siquiera recuerdo porque te recuerdo.

Me dijeron que fuera, que no tenía nada que perder. Algo sabía acerca de todo, sabía en parte lo que pasaría, y más que nada, por eso me negaba a ir.
El día era caluroso e iba pensando en que nada de lo que sabía, ocurriría. Por suerte me desperté de todo pensamiento confuso, al darme cuenta de que alguien conocido iba en la micro.
Me dijo que si no aparecía, -no recuerdo que dijo- Eso me alegró, no quería quedarme solo en ese momento. Derrepente apareciste detrás mio, que bien.

Ese día parece que también... ya no recuerdo. Y ahora que no te recuerdo, creo que no te extraño, y recuerdo todo.
Entonces ahora podría decir cada cosa que sentí, pero no siento la necesidad de hacerlo. Hasta que me pidieron que por favor contara todo.
Así lo hice, y me pareció que realmente no fue necesario, de hecho sólo me hizo pensar más a fondo lo que pasó, lo que hice, lo que no hice, lo que debí haber hecho y lo que debería hacer ahora.
Pero estoy un poco fuera de lugar y tiempo para hacer lo que debo, por lo tanto, me quedo sin hacer nada, y mañana y pasado volveré a recordarte y extrañarte sin saber quien ni como eras.
No es lo que quiero, y tampoco es que quiera algo, pero si sería bueno no tener que pensar una vez más en esto, aunque si hago esto, entraría en conflicto con muchas decisiones que quizá alguna vez tomé, así que prefiero simplemente no querer nada y seguir recordándote cada vez que te olvido.

En mi casa hay un perro y no me olvida.